Paseando por el paraíso
Una vez que haya admirado el esplendor de la Iglesia de San Miguel, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, simplemente gire una esquina y la tranquilidad le envolverá: se encontrará rodeado de exuberante vegetación. Donde antaño se cultivaban frutas y verduras para el monasterio adyacente, ahora encontrará uno de los parques más antiguos del norte de Alemania: una joya de paz en el corazón de la ciudad, un verdadero paraíso para pasear tranquilamente. El aire se impregna de los aromas frescos y vigorizantes de cientos de rosas, así como de tulipanes silvestres poco comunes, y el huerto presume de antiguas y preciadas variedades de árboles frutales. En la soleada ladera sur se extiende el pequeño viñedo, plantado durante el apogeo del monasterio, donde podrá descubrir una variedad de hierbas silvestres junto a las vides; no es de extrañar que aquí prosperen insectos y abejas. Suele celebrarse anualmente la Magdalenenfest (Festival de la Magdalena), donde los vendedores regionales exhiben sus productos de bienestar y salud, moda, joyería, mermeladas y mucho más, junto con hermosas flores, por todo el parque. Este festival es una visita obligada para todos, no solo para los entusiastas de la jardinería.